Las lecciones del desabasto

Las lecciones del desabasto

enero 11, 2019 Desactivado Por La Opinión de

La estrategia implementada por el Gobierno Federal para atender la red de robo y venta ilegal de combustible paralizó a varias ciudades de la República. Trivialmente, todos los comentarios alrededor se han centrado en la pertinencia de las acciones realizadas que, sin entrar en detalles, están enfocadas en solventar una problemática de innegable urgencia.

Suele ser muy común escuchar, desde antes del intento de la reforma energética calderonista, que México tiene fincada su economía en el petróleo, y los riesgos sociales que esto implica, los cuales han empezado a sentirse en estados como Tabasco, que vieron un gran desarrollo gracias al boom petrolero y empiezan a presentar síntomas de decadencia. De igual forma, ha tomado fuerza entre la población la importancia de transitar hacia el cuidado del medio ambiente buscando el desarrollo e implementación de energías limpias.

Ya en estados como Oaxaca y Chiapas se habían presentado episodios originados por los recientes movimientos magisteriales, los cuales habían impedido el libre tránsito y la transportación de mercancías, entre ellas la gasolina, generando con ello desabasto de combustible y una reacción de estrés colectivo, afectando así el desarrollo normal de las actividades diarias; sin embargo, el origen era identificable y, en apariencia, no representaba un riesgo a largo plazo para volver a la normalidad. La ciudadanía se organizó para movilizarse y compartir vehículos y sobrellevar la situación.

En el episodio reciente, que tuvo mayor alcance en el territorio nacional, la situación no fue distinta, el desabasto tuvo un origen plenamente identificado, sólo que la magnitud de la reacción colectiva fue más amplia y desenfrenada, llevando a las personas a allegarse de recipientes para almacenar el combustible de manera desesperada, al grado comprar agua embotellada en galones en las tiendas de conveniencia ubicadas en las gasolineras y derramar el líquido para poder almacenar en ellos gasolina.

Este tipo de acciones nos permiten ver por el retrovisor y percatarnos de que el futuro no está tan lejos y nos está pisando los talones, acercándonos a las distopías que nos llevan a dar más importancia a un litro de combustible que a un litro de agua.

Es por ello que no podemos continuar obviando que es importante trasladar nuestras actividades habituales al uso de energías renovables, no sólo en temas de transporte sino en la industria, el comercio y servicios, pues de lo contrario esta cotidianidad petrolizada continuará amenazando con paralizarnos y, lo que aún peor, obcecándonos a dar un valor superior a la gasolina que al líquido vital.

Es este, grosso modo, uno de los argumentos para oponerse a la construcción de las refinerías, y en su lugar apostar por el desarrollo de tecnología que nos permita acceder con facilidad a este tipo de prácticas sustentables, que transformen de raíz hábitos de vida tan arraigados entre la población. A la planeación urbana detenida y estudiada, democratizar la ciudad. Ahora que hemos vivido los estragos de la ausencia de un recurso importante para la vida diaria, sería mezquino no detenernos a analizar a fondo.

¿Qué pasará el día que la escasez de agua, por ejemplo, nos alcance? Los objetos en el retrovisor están más cerca de lo que aparentan.

Aben Amar Rabanales

Réplicas