¿Y el medioambiente, apá?
junio 6, 2021A propósito del Día Mundial del Medioambiente, a celebrarse el 5 de junio, Naciones Unidas ha decidido dedicar este año 2021 a la restauración de ecosistemas y no es para menos pues en el mundo la mayoría de los ecosistemas sufren pérdidas atroces. Tan sólo en los bosques a nivel mundial cada año se pierden más de 4.7 millones de hectáreas; según la Semarnat y su Programa Nacional Forestal 2020-2024, México pierde 128.8 mil hectáreas de bosque al año. El daño y la pérdida de los ecosistemas trae consigo la reducción del hábitat natural de los animales y con ello la necesidad de trasladarse a zonas pobladas por seres humanos. Trayendo consecuencias claramente, en el mejor de los casos que éstos ataquen al ganado o a animales domésticos y en el peor que se desate una pandemia a nivel mundial que amenace con la extinción humana. No hay necesidad de dar ejemplos.
Teniendo en cuenta de que México es considerado como un país megadiverso, es decir forma parte de un selecto grupo de países poseedores de la mayor diversidad de animales y plantas, casi el 70% de la diversidad mundial de especies. Según Semarnat México alberga cerca del 10% de las especies registradas en el mundo, gran parte de ellas endémicas. Sería obvio para muchos de nosotros reconocer la responsabilidad e importancia que tiene nuestro país y proteger, en la medida de nuestras posibilidades, toda esta riqueza natural. Se esperaría del gobierno que investigara qué acciones se pueden llevar a cabo en las distintas regiones del país, cuáles serían las últimas tecnologías para desarrollar, qué convenios podríamos aplicar o, mínimo, ponerlos en la agenda pública.
Pero, para desgracia de la mayoría de los ambientalistas eso de ecosistemas, energías renovables, especies en peligro de extensión son sólo palabras que forman parte de un diccionario neoliberal. Pareciera que el gobierno federal carece de empatía ahora con el medioambiente, tiene otros datos y otras prioridades, como hacerle espacio al Tren Maya, terminar la refinería de Dos Bocas y ahora la tan mencionada compra de la refinería de Deer Park. Ya que, so pretexto de la autonomía energética del país, se sigue apostando por combustibles fósiles, así como en los años 30. No me malinterpreten, la autonomía energética del país se escucha muy bonito y, ojalá, México lo pueda lograr en algún momento, pero con energías limpias.
El mundo entero se encuentra en una carrera contra el tiempo para volverse más amigable con el medioambiente, con el simple objetivo de poder continuar con la vida humana tal y como la conocemos. Varios son los tratados, convenios e iniciativas donde México forma parte y muchos son los países que ya están adoptando políticas públicas para cumplir sus compromisos, como el manejo de agua y residuos en Holanda o en Alemania, con la implantación de coches eléctricos y su esfuerzo por abaratar los costes al respecto. México con toda su riqueza natural responde con sus acciones que tal vez en otro momento y en definitiva tal vez en otro sexenio.
Jorge Piedras
Twitter: @JorgePiedrasS
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