No somos libres mientras una mujer no lo sea

No somos libres mientras una mujer no lo sea

noviembre 9, 2018 Desactivado Por La Opinión de

“No soy libre mientras cualquier otra mujer no lo sea,
aunque sus cadenas y las mías sean distintas”
Audre Lorde

“Se murió por andar de fiesta. La violaron por salir de noche. Ella los provocó con esa manera de vestirse. No le gustaba el estudio…” El odio, la revictimización, el machismo, la crueldad, salen, relucen… y también hieren; así las noticias de todos los días, al parecer, una vez más las mujeres no somos dueñas de nuestras libertades y tampoco de nuestra muerte.

Si eres mujer y estás leyendo esto, tal vez debas de saberlo: México se está convirtiendo en uno de los países más peligrosos para vivir, siendo niña o mujer; se estima que en los últimos años –en promedio– fueron asesinadas siete mujeres diariamente, lo que representa la violencia de género en su máxima expresión… una violencia feminicida.

La violencia contra las mujeres ha sido catalogada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como la más extendida violación de derechos humanos en el mundo y es considerada, como el principal obstáculo para el desarrollo; este flagelo, atenta contra la dignidad de las mujeres e impide la gobernabilidad democrática de una nación.

La violencia extrema que se vive en México es cada vez más inaudita. Nos ha resultado “normal” vivir en la paranoia y observando a cualquier lado que pisamos, por miedo a ser víctimas de un asalto, un secuestro o perder la vida en un par de segundos; miedo a que nos maten por el solo hecho de ser mujeres “y no merecer respirar el mismo oxígeno”, tal y como lo declaró recientemente el tan buscado feminicida en Ecatepec.

Nos encontramos frente a un escenario donde muchas mujeres, en posición de toma de decisiones –las menos–, se obligan a decidir lo que el patriarcado quiere. Ejemplo de ello es la mercantilización de nuestros cuerpos y el uso de los constructos sociales que nos marca el género.

Esa violencia que se extiende, y mancha de rojo nuestras calles, no tiene límites, no conoce de horarios y tampoco distingue “estatus sociales”. A penas ayer ha ocurrido lo inaudito, en plena sesión ordinaria de la Cámara baja, la diputada Carmen Medel recibe la noticia del asesinato de su hija.

Al final, sólo la realidad de nuestro gobierno, la mala elección de decisiones y la clara ineficiencia de la autoridad reflejarán una decadencia en nuestro país, llevándonos con ello a un declive que no beneficiará ni a la sociedad ni a las personas que en ella residen.

Como mujer, como hija, como hermana, como tía y como madre, me estremece el alma, el corazón y la razón, pensar que hoy es del escrutinio público una historia de las tantas que se viven todos los días… Me preocupa más saber que en las siguientes cifras de violencia, desaparición y asesinatos podría estar mi nombre… México está de luto y manchado de sangre.

Alma Daniela

Réplicas