El inicio de la empatía

El inicio de la empatía

febrero 1, 2019 Desactivado Por La Opinión de

“El mayor peligro que nos depara el futuro es la apatía…”
Jane Goodall.

Para casi nadie, en México –y en el mundo–, es extraño saber que la empatía es algo que nos ha hecho falta; lo cual parece difícil de reconocer, pero muy sencillo de identificar.

Como una pequeña cría del capitalismo, durante décadas ha existido una especie de “supremacía clasista”, que ha impedido que miremos la realidad y poco a poco olvidemos las necesidades de sectores de la población que sumergen su existir en la clandestinidad y muchas veces en la miseria.

¿Exageración? No lo creo, basta con retroceder unos días y mirar las noticias… Desapariciones, feminicidios, robos, delincuencia, políticas publicas lejanas, propuestas legislativas absurdas, defensas, rupturas internacionales… y acompañado de todo esto, la falta de solidaridad.

Parece absurdo leer las noticias y encontrarse con una novedosa propuesta que promete erradicar los feminicidios: “que las mujeres no salgan de su casa en la noche”.

Y en una línea de realidad paralela –en la que al parecer muchos viven–, resultaría lógico de adjudicar esta premisa, porque “casualmente” cada que se lee una nota de una mujer asesinada, viene acompañado de comentarios como: “ella se lo buscó, los provocó, esa no era la manera de comportarse, fue como iba vestida, así es como les gusta y así es como lo entienden”…

Bromas que laceran el dolor de una tragedia nacional. Hace tan solo un par de semanas, México se vestía de luto, personas heridas y ardiendo en llamas era el escenario, la palabra se cortaba y en medio de esa llamarada, muchas voces se expresaron en contra, replicaron e incluso asintieron de merecedor lo ocurrido… Sin embargo, al parecer olvidamos que “nuestra realidad” no es la única que existe, lo terrenal es más grande que lo poco que podamos ver en nuestra diminuta periferia.

Hay gente que por unos pesos es capaz de arriesgar su vida, otras que dicen no necesitarlo, muchas que les da igual y, en concreto, lo real es que no debería buscarse algún calificativo, sino tratar de ser un poco menos egoístas para saber que las circunstancias que los llevaron ahí son más complejas que decir “se lo buscaron”.

Migrantes y connacionales creyendo que vale el riesgo –perder la vida–, a seguir padeciendo la vulnerabilidad económica, política y social que “les tocó”.

Yo sí creo en el respeto a las personas que murieron, en la inocencia de la joven que ha sido obligada a prostituirse, en que las mujeres que han sido asesinadas “no se lo buscaron por andar de fiesta en la noche”.

La vida me ha enseñado a creer que una calidad humana es la mejor forma de derrotar al sexismo y la desigualdad; y así es como conduzco mi vida, pues, aspirar a un mejor país requiere de demandas a gobernantes, pero también, de una conciencia de respeto, “no se puede esperar construir un mundo mejor sin mejorar como personas”.

Una acción pequeña ha movido mundos internos paralelamente, ¿por qué no intentarlo?… México somos y es de todas y todos.

Alma Daniela

Réplicas