Gobernando en la era del Internet (II)

Gobernando en la era del Internet (II)

marzo 8, 2019 Desactivado Por La Opinión de

Gracias a la irrupción de la tecnología, a lo que Schwab llama la cuarta revolución industrial, el mundo ha cambiado rápidamente; hemos conocido cosas impensables: la realidad aumentada, la virtualización del mundo, la impresión 3D, la automatización y digitalización de procesos, la nanotecnología, el Internet de las cosas, entre muchas otras tecnologías aplicadas a la vida cotidiana.

Pero la cuarta revolución industrial no se limita al ámbito productivo, también los ámbitos político y social se han visto inmersos en esta vorágine tecnológica. Hay muchas aplicaciones de la tecnología en estos ámbitos, pero uno que ha tomado mayor protagonismo es la tecnopolítica.

La tecnopolítica es definida por Antoni Gutiérrez-Rubí como la acción, comunicación y gestión política a través de la tecnología. Lo interesante de la definición de Gutiérrez-Rubí es que la tecnopolítica pone en el centro de la acción política al individuo y sus comunidades.

Para Edwards y Hecht (2010), la tecnopolítica se define como un híbrido de los sistemas técnicos y las prácticas políticas, que generan nuevas formas de poder. Toret (2013) también define la tecnopolítica y la entiende como como el uso táctico y estratégico de herramientas digitales, para la organización, comunicación y acción colectivas.

Desde emoticones hasta hashtags, pasando por challenges y Facebook lives, así se llena la política en la actualidad. Para que una estrategia electoral triunfe debe tener un alto grado de digitalización; asimismo, para que política pública tenga el alcance esperado, no debe pasar desapercibida la estrategia digital.

Los memes no pueden faltar en el análisis de la tecnopolítica. Los memes representan esa pequeña asimilación de los problemas sociales mostrados en una imagen y pocas palabras.

Para Gutiérrez-Rubí la sátira visual ha desplazado la crítica argumental y su capacidad viral es imparable. El humor social canaliza el malestar y también el cinismo. Por su poderosa eficacia, la comunicación política no puede prescindir (o ignorar) el extraordinario potencial de la política a golpe de memes. La viralidad de la tecnología es la clave para mostrar el éxito de este tipo de política en el siglo XXI.

La tendencia regional es la misma, la tecnopolítica es la política de hoy; en ella convergen los dos actores principales (y muchos más actores secundarios) de la política: el ciudadano y los políticos.

En la región hay una presencia importante de los políticos en las redes y en el ámbito tecnológico, desde las campañas políticas hasta el gobierno digital; por esta razón el análisis de la tecnopolítica es importante, ya que es parte de nuestra cotidianidad y nos hemos convertido en usuarios de esta nueva forma de hacer política, y, quizá sin darnos cuenta, somos actores directos y participes en nuestros países.

Finalmente, lo que la tecnopolítica está generando es una gran cantidad de información, conocida como datos. El Big Data es parte importante de la tecnopolítica y es utilizado para identificar tendencias y comportamientos de los ciudadanos en materia de servicios públicos y, por ende, se convierte en el insumo perfecto de las promesas de campañas en las estrategias electorales de la región.

Luis N. Quintanilla

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