Ausencia frente a la violencia

Ausencia frente a la violencia

febrero 26, 2020 Desactivado Por La Opinión de

Ya era hora de que el país dejara de distraerse con la estúpida rifa del Presidente y se concentrara en lo que verdaderamente importa resolver: la violencia extrema y descontrolada que se ha padecido últimamente en México. Ahí están los casos imperdonables más recientes: Ingrid Escamilla, Fátima y, ahora, jóvenes universitarios asesinados. La ola criminal sigue engrandeciéndose y ganando una guerra cruel ante un Gobierno indiferente, egoísta e indolente ante necesidades primarias.

Ante los feminicidios, Andrés Manuel López Obrador se molesta; ante los infanticidios, se incomoda; ante homicidios incontables, quiere desviar la atención. Sin embargo, y por fortuna, las mujeres son quienes llevarán la batuta para poner un alto a esa indiferencia presidencial que mata, a través del movimiento #UnDíaSinNosotras, al cual se han sumado un sinfín de organismos, escuelas, universidades y empresas. Me parece que México ni siquiera ha empezado a exorcizar sus propios demonios con respecto al papel clave que desempeña la mujer en diversas esferas de la vida cotidiana. Sin duda, este ejercicio de ausencia femenina el próximo 9 de marzo es una manera contundente para encarar tantas infamias y atrocidades que han destrozado a un sinnúmero de familias en casi todo el territorio nacional.

Y sí, será importante enfocarse de una vez por todas en temas de violencia de género, pero me parece que hay una serie de mensajes más importantes aún: México no le pertenece al Presidente, sino a una mayoría de personas de bien; el Presidente no tiene el poder para frenar un clamor que lleva demasiado tiempo ignorado; el Presidente debe, simple y llanamente, hacer el trabajo que se le concedió hace más de año; el Presidente poco puede hacer cuando más de la mitad de la población demuestra capacidad de organización para cambiar.

Frente a la incompetencia del Gobierno actual no le queda al ciudadano más alternativa que recuperar por sí mismo a una nación sumida en la podredumbre, en la discriminación y en la falta de valores humanos básicos que parecen estar totalmente extraviados, como la vida misma, la igualdad, la solidaridad y la empatía. Ojalá que después de #UnDíaSinNosotras valoremos más a quienes damos por hecho que siempre van a estar presentes, que haya un despertar colectivo y se produzcan otras movilizaciones, quizá más ausencias necesarias, porque sin mexicanas y sin mexicanos buenos no hay movimiento, y sin movimiento no hay México en crecimiento. Efectivamente, el verdadero poder para renovarse, para transformar las cosas y empezar a sanar las heridas se encuentra dentro de nosotros: llegó el momento de usarlo, ahora o nunca.

Bernardo Ramírez López
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