Geopolítica del Ártico: el deshielo del sombrero del mundo

Geopolítica del Ártico: el deshielo del sombrero del mundo

agosto 20, 2020 Desactivado Por La Opinión de

El orden liberal sepultó la vigencia del estudio de la geopolítica como un pensamiento estratégico y de expansión de influencias. Las consignas de la pacificación mundial y la universalización de los Derechos Humanos, por medio de la globalización y las economías interdependientes, dejaron fuera de la canasta de la política exterior y aumentó de capacidades estatales, las cuestiones geográficas como objetos de disputa.

Sin embargo, en los años más recientes, el reclamo por la soberanía del Ártico entre países potencia como Estados Unidos y Rusia nos hace pensar que la captura territorial sigue siendo una ambición para los podes hegemónicos a nivel internacional.

La carrera sobre el desierto congelado de nuestro planeta representa grandes yacimientos de petróleo y gas, pero también el control de una ruta comercial que puede conectar con mayor eficiencia al mundo, a comparación de las vías marítimas convencionales, como el Canal de Suez, con respecto a ésta se podría ahorrar en cada viaje hasta un 40% en tiempo y distancia.[1]

La conquista del Ártico promueve el desarrollo de tecnología militar y energética para poder superar los obstáculos que representan las bajas temperaturas, las grandes masas de hielo flotante y las condiciones ecosistémicas de la región. Por ejemplo, Rusia proyecta que en 2035 contará con 9 rompehielos nucleares con el objetivo de tener mayor movilidad y potencializar su control territorial. Vladimir Putin es el principal promotor de la Ruta Ártica, en la cual el gobierno ruso tiene invertidos 11,400 millones de dólares.[2]

Por otro lado, Estados Unidos también ha inyectado grandes inversiones para competir por el control territorial de la Ruta Ártica, con un costo de 700 mil millones de dólares, la industria militar se encargará de construir seis rompehielos con fecha de entrega del primer ejemplar para 2023. No obstante, la presencia de Washington en la región del Ártico permanece desapercibida ante la numerable flota rusa de 45 rompehielos y a la espera de los nuevos proyectos con potencial nuclear.[3]

La Casa Blanca, bajo el mandato de Donald Trump, ha puesto en tela de juicio la procuración del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico en Alaska. Por medio de una iniciativa que pretende subastar contractos de extracción de hidrocarburos se contempla, que se otorgará el 0.01% en la reserva para la construcción de instalaciones petroleras ante la autorización del Congreso a petición del presidente estadounidense.[4] Esto pone en riesgo la vida de osos polares y renos.

Ante esto, es importante mencionar las consecuencias que pueden traer las ambiciones sobre del territorio polar en el marco de la crisis climática. Un reciente estudio de la Universidad de Ohio denuncia que el deshielo en Groenlandia ha llegado a un punto de no retorno. Cada año se derriten 280 mil millones de toneladas métricas de hielo en el archipiélago danés.[5]

Es alarmante este diagnóstico, el derretimiento de los polos, que ocasiona el aumentó del nivel del mar, ha provocado migraciones climáticas, pérdida de hogares e infraestructura. Indonesia trasladará su capital de Yakarta a Borneo porque se prevé que en 2050 la urbe se encuentre bajo el agua. Las Maldivas, Kiribati y otras islas del pacífico corren con la misma suerte. Science Reports estima que el aumento del nivel del mar tendrá un costo de 14.2 billones de dólares para 2100.[6]

El avance de los intereses extractivitas y de control sobre el Polo Norte presentan una amenaza para la seguridad ambiental. El uso de maquinaria pesada, proyectos de hidrocarburos y desecho de combustible energético proliferarán el derretimiento de la región. Igualmente, la política internacional de liderazgos que no contemplan la importancia de la crisis climática y favorecen los intereses privados de la industria del petróleo, carecen de medición sostenible sobre los recursos finitos del planeta y ambiciones de control arcaicas alimentan las proyecciones distópicas de no cumplir con los Acuerdos de París.

La competencia por el Ártico tomará mayor relevancia en los próximos años. Irónicamente, de forma paralela, a la par de los esfuerzos por combatir la crisis climática. Por lo tanto, es fundamental que la comunidad internacional se involucre en la carrera polar e intervenga con base en intervenciones multilaterales y no deje el destino del sombrero del mundo en manos de las potencias globales gobernadas por negacionistas de la crisis del siglo XXI, la ambiental.

Luis M. León
Twitter: @luismaleon


Imagen: David Mark / pixabay.com 

[1] El Confidencial, “La Guerra del Ártico: la vía comercial que enfrenta a China, Rusia y Estados Unidos”, El Confidencial, 16 de agosto del 2019, https://bit.ly/3aFrg0I

[2] Agencia EFE, “El increíble súper rompehielos nuclear que empieza a construir Rusia”, Clarín, 6 de julio del 2020, https://bit.ly/3iYfyRW

[3] Redacción Sputnik, “Times: EEUU invierte millones en rompehielos para desafiar a Rusia”, Sputnik, 5 de agosto del 2018, https://bit.ly/2YczLLN

[4] Max Claypool y Brandon Miller, “Greenland’s ice sheet has melted to a point of no return, according to new study”, 14 de agosto del 2020. https://cnn.it/31e9r5M

[5] Redacción BBC, “Kiribati, el país superpoblado del Pacífico Sur que será inhabitable en menos de 15 años”, BBC, 21 de enero del 2020, https://bbc.in/3aHTvvM

[6] Helen Regan, “Inundaciones por aumento del nivel del mar costarían 14,2 billones de dólares a nuestro planeta, dice estudio”, CNN, 30 de julio del 2020, https://cnn.it/34ibjwq

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