Los fantasmas de Camarena

Los fantasmas de Camarena

julio 22, 2022 Desactivado Por La Opinión de

En 1985 se vivió en el país una de las más complejas crisis diplomáticas entre México-Estados Unidos, a raíz del secuestro-asesinato del agente de la DEA, de origen mexicoestadounidense, Enrique “Kiki” Camarena; por aquél entonces se culpo a Rafael Caro Quintero, quién nuevamente está preso justo a unos días de la visita del presidente López Obrador a su homólogo Joe Biden.

Sin embargo, existen varias versiones de que hubo detrás de estos hechos, en primera tenemos aquellas que responsabilizan directamente al entonces funcionario de la administración federal Manuel Bartlett, quién sabemos es protegido del mandatario actual y de la 4T.

La otra versión, proveniente del también agente de la DEA, Héctor Berrellez, es la de que Camarena fue asesinado por la misma CIA, valiéndose de la propia corrupción mexicana entre las esferas gubernamentales, como el mismo narcotráfico, en especial tras el escándalo Irán-Contras.

Cualquiera de estas versiones deja muy mal parados a ambos gobiernos, evidenciando la misma podredumbre institucional; aunque pareciera que son hechos de hace 37 años exactamente ya superados, en pleno 2022 los fantasmas creados a partir de hechos violentos vuelven a acechar a los gobiernos en turno.

En primer lugar, la aprehensión de Rafael Caro Quintero, el pasado fin de semana, ha despertado mucha sospecha hacia el gobierno federal, ya que se da en el marco posterior al encuentro entre Biden y López; circulan incluso versiones no oficiales en redes sociales que aluden a que el gobierno estadounidense le dio una leída de cartilla o ha chantajeado al presidente de exhibir públicamente sus vínculos con el crimen organizado.

Segundo, desde hace tiempo ya se especula sobre la protección que el gobierno actual da a Manuel Bartlett, así como la posibilidad de que pueda ser detenido en territorio norteamericano dada su responsabilidad-vinculación al asesinato del agente Camarena.

Lo interesante de todo esto es que la estrategia de los abrazos en lugar de balazos finalmente está exhibiendo contrastes de un sexenio cada vez más violento, lleno de impunidad hacia los cárteles. Y que sólo se aprehenden a capos cuya relevancia es producto de intereses políticos o, yendo algo más aventurado, a aquellos incómodos al supuesto “narcopacto”.

Así pues, me duele pensar en los cientos de mexicanos engañados, movilizados por las narrativas de la 4T, que ingenuamente piensan que entre el crimen organizado, la administración de Peña Nieto y la 4T no existe ningún pacto de protección o impunidad.

Gildardo Ledesma
Twitter: @gledesmaa24

Imagen: Internet

Réplicas