De Los Pinos a Tlalpan y de Tlalpan a Palacio

De Los Pinos a Tlalpan y de Tlalpan a Palacio

junio 13, 2019 Desactivado Por La Opinión de

Una de las primeras promesas de campaña que cumplió el señorpresidente –el primer día de su mandato, incluso mientras él tomaba posesión– fue que Los Pinos dejara de ser la Residencia Oficial, para convertirse en un museo y parque cultural, abierto a todo público. ¿Por qué prometió eso el señorpresidente y por qué fue tan popular? Porque fue un paso para “humanizar” a los políticos, de cerrar la brecha entre el “gobierno rico” y el “pueblo pobre”, de acabar con los “lujos” de los que disfrutaba el Presidente, a costa del erario.

Para cumplir con su promesa, AMLO mismo se quedó a vivir en su residencia de siempre y usaría un departamento que existe en Palacio Nacional cuando fuera necesario quedarse ahí. En palabras del mismo AMLO, él solo necesitaba un “catre” para dormir. Los Pinos permanece abierto y ya hasta un puesto de micheladas existe para atender a aquellos que lo visitan.

Pero –siempre hay un pero– parece ser que el señorpresidente ya cambió de opinión. Hace un par de días, aproximadamente 200 funcionarios de la Consejería Jurídica que trabajan actualmente en Palacio Nacional reportaron que los harían desocupar sus oficinas para “hacer espacio”. La familia presidencial, al parecer, se mudará a Palacio Nacional y el departamento existente se les antoja chico. ¿Qué implica esto? De entrada, el costo adicional de conseguir espacio de oficina para 200 trabajadores y, dependiendo de la zona a la que se mude, el tiempo adicional de traslado para muchos de ellos. Además, el costo extra de “habilitar” (léase: remodelar, amueblar, decorar) espacios adicionales en el recinto histórico, en donde puedan instalarse Beatriz Gutiérrez y el pequeño Ernesto (quiero pensar que los hijos ya mayores no son parte del paquete).

¿Por qué está mal esto? ¿Acaso no siempre hemos tenido una residencia presidencial? Sí, claro. Lo que está mal es que, precisamente, ya la teníamos. Existía un espacio acondicionado para tal fin, sin mayor costo que su mantenimiento. Y se tenía disponible Palacio Nacional como espacio de oficina para funcionarios, como espacio protocolario y con facilidades –limitadas– para uso del Presidente, en ocasiones.

Ahora, seguimos pagando por el mantenimiento de Los Pinos (ya no como Residencia Oficial, pero sí como inmueble, parque, museo, etc.)… pagaremos por el reacondicionamiento y mantenimiento de una nueva Residencia Oficial (Palacio Nacional)… y pagaremos por espacio adicional de oficinas. De nuevo, una promesa de campaña que parecía apuntar a la reducción del gasto público nos resulta en un simple circo, un engaño a la población… que además nos sale más caro que antes.

Christian Wagner

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