Juventud, el reto de la educación y el empleo
diciembre 12, 2018De acuerdo con datos del Banco Mundial, se estima que en México el 25% de los jóvenes entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan; esta realidad afecta en mayor medida a las mujeres, ya que de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) las mujeres entre 18 y 24 años tienen mayor riesgo de caer en situación de desempleo, no estudiar y no recibir formación.
Las razones o factores que influyen en este fenómeno han sido objeto de estudio desde hace algunos años; por ejemplo, en 1999 Tony Blair presentó ante el Parlamento del Reino Unido el reporte Social Exlusion Unit, el cual buscó analizar los motivos por los que los jóvenes no estudian ni trabajan; siendo este un esfuerzo técnico-científico por identificar los factores determinantes de tan cruda realidad.
En nuestro país también se han realizado diversos estudios al respecto por universidades y centros estadísticos nacionales. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), aunque existen diversos factores determinantes como: sexo, edad, municipio de residencia y años de escolaridad,el factor que tiene mayor incidencia es el Índice de Desarrollo Humano (IDH),el cual es utilizado a nivel internacional y busca evaluar condiciones de vida larga y saludable, acceso a la educación y nivel de vida digno.
La dignidad es tal vez el elemento clave para analizar el tema de empleabilidad y acceso a la educación de los jóvenes en nuestro país. Durante el mes de septiembre la OCDE publicó un estudio que colocó a México entre las más bajas posiciones en cuanto a nivel educativo de su población; el mismo estudio puso en evidencia que a nivel medio superior México realiza un gasto de 4,442 dólares por alumno, siendo que el promedio de gasto de los países de la OCDE es de 10,196 dólares. ¿Será que hemos olvidado que la educación es un derecho fundamental? ¿Será que somos ciegos ante uno de los principales catalizadores de desarrollo? Parecería que sí.
El trabajo decente y el acceso a la educación de calidad son componentes esenciales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, por lo tanto, parte de la Agenda 2030 establecida por la Organización de las Naciones Unidas; es por ello que los gobiernos tienen fuertes obligaciones con los jóvenes para promover su desarrollo integral.
Son muchos los retos para los jóvenes en nuestro país, y por está razón considero importante colocar a la educación como eje central de las políticas públicas para dicho sector de la población, a fin de buscar su profesionalización, capacitación y,sobre todo, dotarlos de herramientas para impulsar su propio desarrollo.
El problema de los jóvenes que no estudian ni trabajan responde a un conjunto de factores estructurales como la brecha de desigualdad, la inequidad de género,la injusticia social, la brecha salarial y la violación a derechos fundamentales, como el acceso a la educación.
Parafraseando a Nelson Mandela diría que la educación es la herramienta más poderosa para transformar el mundo, por ello estoy convencida de la importancia que implica mejorar las condiciones económico-sociales actuales, para garantizar que todos los jóvenes tengan oportunidad de lograr sus metas y objetivos sin preocuparse por la desigualdad, la exclusión o la marginalización.





