Cuando la barbarie asalta la razón

Cuando la barbarie asalta la razón

abril 26, 2019 Desactivado Por La Opinión de

Lo ocurrido hace una semana cerca de la costa sur de la India es un ejemplo más del extremismo ideológico, religioso y político que empuja a determinados grupos e individuos a perpetrar actos que sobrepasan cualquier tipo de razonamiento que los justifique.

Sri Lanka vivió uno de sus episodios más sangrientos, después de haber terminado la Guerra Civil que duró 26 años, un atentado que dejó más de 300 muertos; durante la celebración religiosa del Domingo de Pascua estallaron 8 bombas dentro de templos cristianos, que se encontraban abarrotados celebrando dicha festividad religiosa, además de otras en hoteles turísticos. El grupo y personas que realizaron dicho atentado, no tienen ninguna justificación; la barbarie les asaltó y capturó su razón, fue irracional y salvaje.

El autodenominado Estado Islámico se adjudicó los atentados, que no sólo son los más sangrientos del país asiático, sino del propio continente en este siglo, ahí radica su magnitud e importancia. El mensaje es claro: el Estado Islámico no está muerto, por el contrario acaba de mostrar su brazo de poder, de lo que es capaz de hacer gracias a su red nacional e internacional, sigue siendo, por tanto, una amenaza latente para la seguridad internacional.

Pero, ¿por qué Sri Lanka? El país muestra aún signos de la gran división y recelo que existe entre los distintos grupos religiosos, además de la presencia que existe de grupos terroristas como ISIS en la región; a ello hay que sumarle la inestabilidad política que vive el país, lo que genera un terreno fértil para la propagación de grupos y movimientos extremistas.

En una sociedad conformada por budistas –70% de la población–, 12% hinduistas, 10% musulmanes y sólo el 7% de cristianos, se puede entender los extremismos religiosos. Ello aunado a una inestabilidad política que vive el país, pues desde hace varios meses el enfrentamiento entre los distintos grupos políticos no ha cesado; mociones de censura, disolución del Parlamento, dimisiones en los más importantes cargos públicos, destituciones de funcionarios en áreas clave, hasta la llegada a la política del exdictador, es lo cotidiano en la vida política del país. Todo ello ha provocado que los grupos extremistas encuentren una oportunidad única para mostrarse al mundo nuevamente y ganar terreno en donde se pensaba que estaba superado el problema.

Emmanuel Legorreta Rangel

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