Jóvenes y política en América Latina

Jóvenes y política en América Latina

septiembre 29, 2018 Desactivado Por La Opinión de

Jesús Elizondo Salazar

El liderazgo como tal tiene varias definiciones, pero en general podemos coincidir en que es la capacidad de inspirar y mover a los demás hacia cierto objetivo en común. El liderazgo como concepto es transversal, no es exclusivo de la política y la función pública, lo hay en nuestra casa con nuestros padres, con los maestros, entre los propios amigos y muchos otros casos más.

Latinoamérica es una región que actualmente se caracteriza por vivir una crisis de liderazgos nacionales, la gran mayoría de los países de esta región han virado drásticamente de partidos de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, con un común denominador que es el descontento con sus gobernantes, líderes sindicales y, en algunos casos, inclusive clase empresarial.

Latinoamérica es un continente con población primordialmente joven, la edad promedio es de 24 años y sus países están viviendo el mayor bono demográfico en su historia, enfrentando una gran demanda de empleo, vivienda y oportunidades de estudio.

Los países conquistados por España y Portugal heredamos una cultura organizacional más monárquica y vertical, más autoritaria, donde generamos la necesidad de que alguien nos cuide y nos controle, porque si nos dejan sin correa sobran quienes quieran aprovecharse del sistema y enriquecerse o sacar algún beneficio de él; hay poca participación pero mucho interés y desorganización.

Por otro lado algunos países conquistados por Reino Unido o Francia, como Estados Unidos, que no tuvieron un mestizaje, sino un proceso de movilización masiva de poblaciones de continente a continente, heredaron la cultura de organizarse en comunidad, de gobernarse en lo local y ser menos autoritarios al fortalecer sus instituciones, en gran medida influenciados por los grandes pensadores del siglo XIX.

El reto para los jóvenes de Latinoamérica que queremos participar en política es romper con la idea de que la juventud está peleada con la experiencia, pero también dejar de creer que solamente por ser jóvenes merecemos recibir algo a cambio y, todavía peor, caer en la trampa de la escalera; en la cual, el joven que logra ser la excepción y subir la escalera, al llegar arriba la tumba para que no suban otros jóvenes, por miedo a ser superado en competencia, cuando la competencia es buena y la juventud es una condición, no una cualidad ni mucho menos una ventaja en términos de mérito.

Los jóvenes tenemos que buscar fortalecer las instituciones en las que participemos, sean políticas, académicas o empresariales, buscando que la agenda la pongamos nosotros, con temas de nuestro interés. Mezclar la curiosidad y versatilidad de los millennials y centennials con la estabilidad y determinación de la generación X y los baby boomers.

La edad promedio de la población de América Latina y el Caribe casi se duplicará entre 1950 y 2050, pasando de 28 a 40. Debemos ser congruentes como sociedad, para exigirle al político que no robe; debemos empezar en nuestras casas no mintiendo, no copiando la tarea, no dándole la mordida al oficial de tránsito. Mostremos que el trabajo dice más que mil palabras y que solidarizándonos entre nosotros podemos hacer grandes cosas.

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